Saturday, December 27, 2008

Asimilemos nuestras experiencias y Cerremos ciclos


 

Así es, no hay de otra. Esta es quizá una de las leyes de la semiología… o quizá su principal máxima: somos experiencia, sólo eso. Lo demás aquí se quedará, dinero, cuerpo, posesiones… concuerda muy bien con la filosofía de vida de mi abuelo Manuel: sólo nos llevaremos lo que leamos y lo que viajemos.


 

Me cae en la cuenta esto al abrir un correo que me invita a reflexionar sobre este 2008 que agoniza entre mis manos. Lo desperdicié a manos llenas, pero ese desperdicio me enseñó cosas claves para el futuro. Me seguirá pasando, insisto, porque el aprendizaje nunca termina, pero espero que sea cada vez menos. No merezco, y tampoco quien aquí me puso, que eso siga sucediendo.


 

Los no's del 2008:

  • Las tarjetas de crédito. Dejé de pagarlas en agosto. El pretexto fue que en UNITEC me quitaron un grupo y el ingreso se redujo en muy importante monto debido a cambios de régimen de pago. Prácticamente empecé a generar la 4ª parte del dinero de lo que generaba antes. Me vi enormemente afectado.
  • Mi salud se vio profundamente deteriorada por lo anterior.
  • Llené mi camino con frustraciones: Jorge, la "familia", mi vocación como profesor, mi edad.
  • Sigo cargando con ciclos sin cerrar…


 

Los si's del 2008:

  • Conocí a Francisco. Un ejemplo de cómo si se puede vivir siendo positivo ante lo que es y lo que viene.
  • Conocí a Juan Carlos. Todo es con calma, nadie lleva prisa aquí.
  • Preferí continuar con la amistad con Olga que seguir con la idea del CCE.
  • A pesar del dolor, no me dejé vencer y fundé Conservas María Dolores de Querétaro.
  • También, a pesar del mismo dolor, bajé de peso y mejoré en algunos aspectos mi salud como consecuencia.
  • Le he dado seguimiento a mi salud, controlando la hipertensión y un poco el peso corporal.
  • Leí mucho este año, lecturas muy productivas como Caballo de Troya (8), la Enfermedad Como Camino y El Eneagrama. Con el primero, consolidé mi creencia en Dios, la confianza que deposito en Él y en las enseñanzas de Jesús y su mensaje. Camino muy largo por recorrer, pero al menos ya me di cuenta que existe. Con el 2º me queda claro: no debo seguir el camino de la esperanza puesta en las personas. No queda de otra: o dejo de esperar algo de los demás… o seguiré sufriendo frustraciones, una tras otra. Mientras lo siga haciendo, seguiré enfermándome. Y sobre el 3º: esa transparencia con la que he revelado mi falsa personalidad, me ha hecho ver que no está mal ir por lo que quiero, cuáles son mis verdaderas responsabilidades y sobre todo, necesidades, reales, no ficticias. La esencia que está por debajo de ella es excelente, y quiero llegar a ella.
  • Di el primer paso para integrarme a un equipo de voluntariado en Altía.
  • Cerré ciclos muy importantes: mi papá, el chaparro aquel, mi vocación como profesor y única fuente de ingreso.


 

Seguro habrá más… continuará.

Saturday, December 20, 2008

Las Ventas

Prácticamente hoy sábado 20 cierro las ventas de este 2008. Mucho mejor de lo que imaginé, espero que el 2009 esté lleno de mejores resultados, para que el negocio de los frutos para que crezcamos en trabajo, ayuda y bienestar.


 

Esta semana la termino con un par…quizá un trío de reflexiones:


 

  1. He tomado (y seguro seguiré tomando, porque este es un camino de aprendizaje que nunca termina), muchas decisiones de manera inconsciente. Espero que me perdonen aquellos que han resultado involucrados de alguna manera. Sé que al retirarme, incluso esconderme, fui yo el que perdió. Los demás simplemente continuaron sus vidas, vidas que me hicieron falta en algún momento. Aunque leí que es muy difícil hacer un amigo fiel, creo que aun es posible lograrlo. Gracias por ese rencuentro del viernes.
  2. Es importante que fomente otras posibilidades de diversión y entretenimiento. Escuché algo muy importante el miércoles allá en Querétaro: todos debiéramos estar preparados para enfrentar las épocas de abundancia, pero también las de carencia. No siempre habrá para ir a comprar al Walmart o a Liverpool. Hay que retomar al mercado, la central de abastos y los tianguis.
  3. Ya vi lo que va a pasar el día que no pueda (o no quiera) esperar más por lo que está pendiente. Me queda muy claro: no tengo ninguna prioridad, incluso su coche está antes y sin temor a equivocarme, terminará tomándome el pelo. No tiene ninguna intención de salir adelante, de conseguir un empleo mejor y mucho menos de ponerle más energía ni a su propia vida para superarse. No sé en qué estaba pensando yo, si ya me habían dicho que es un lunar empedernido, que duerme cuanto puede y jamás brillará por sí mismo. Eso me saco por buena gente (¿o por pendejo?).


 

Espero que el futuro brille en sus intenciones y planes para el año que viene. Es algo muy distinto creer en un futuro que no existe, que dejárselo todo al cielo para que nos lo deje caer. Hasta Jesucristo, en su infinita esperanza y confianza en Dios, hizo planes…los puso en manos de Dios, pero también se puso a hacer lo que le tocó hacer.


 

Un beso y un abrazo.

Friday, December 12, 2008

La pre-posada de ayer


Agradezco la invitación para ir a la preposada que organizó el día de ayer este grupo de asistencia privada, allá por Iztacalco.


Aprendí algo muy importante: quien está de verdad, en situación crítica de sobrevivencia, es alguien que no se tiene lástima de sí misma y, aún en la peor situación, siempre encuentra una manera de ser útil y de servir a los demás.


Ojalá los que podemos movernos libremente, sin estar literalmente atados a una cama o a una silla de ruedas, lo aprendiéramos y aplicáramos a diario, porque SÍ hay peor cosa que estar amarrado a una cama o a una silla: estar amarrado a TÍ MISMO, a tus ideas, a un estereotipo, a una costumbre o a una persona.


Feliz Lupe-Reyes, oficialmente inicia hoy, aunque las borracheras, el despilfarro y el desorden empezaron hace ya varios días…

Sunday, December 07, 2008

Las conservas, ellos y yo

Quihubo, espero que el hipotético lector de estos rollos míos, que no sé si lleguen al título de reflexión, esté bien.


 

Pienso en este momento, llegando de la venta de fin de semana, lo que aprendí en ella.


 

Estuvo muy canijo, muy canijo.


 

Dada la poca venta, me dediqué a observar, a leer, a escuchar y a sentir, a sentir y a sentir. ¿Qué es lo que estoy haciendo? Realmente creo que estoy por fin, emprendiendo el renacer de mí mismo. Este fin de semana lo sentí. Ayer sábado lloré y descargué unos sentimientos atorados que traía, para que hoy domingo pudiera dar paso a la nueva perspectiva.


 

Jesús me dijo que confiara, que confiara y tuviera puesta mi esperanza sólo en Dios, en este (¿o esta?) que me pensó y que, a partir de su infinito amor, me creó. "Creí no tener nada, pero al descubrir la esperanza, comprendí que lo tenía todo", tratándose de la esperanza puesta en quien vale la pena, en aquel (otra vez… ¿o aquella?) que me puso aquí por algo.

Ante esta frase me quedo estupefacto cuando la completa diciendo 3 cosas:

  • Confía en Dios, porque aquí en la Tierra, quien no confía ciegamente en Él (¿o Ella?), confía en los hombres, y los hombres son solo un montón de más de lo mismo: traición, doble cara, engaño, maltrato, robo… y puedo seguirme la noche entera.
  • Coincidiendo con la enfermedad como camino, me dice: la vida está llena de frustraciones, hacer un amigo fiel aquí en la Tierra es muy difícil (de nuevo… todos, TODOS, son más de lo mismo), así que, en la medida en la que aceptes eso, dejarás de enfermarte, encontrarás que la esperanza en la existencia de algo más allá es tu sombra que no has querido ver. En la medida en la que la descubras, dejarás de enfermarte.
  • Yo, sí, YO, escogí vivir en esta Tierra de la forma en la que estoy viviendo. Dios, en su infinito amor, también nos dio esa oportunidad incluso antes de nacer. La olvidamos muy rápido al ser depositados en la Tierra, porque nos dejamos llevar por aquellos que llevan cierto camino recorrido y nos embarran con sus prisas, con sus mentiras, con sus ideales materiales, sus necesidades torcidas, engaños y nuevamente, robos.

Espero con el mismo amor infinito que Dios me tiene, ser lo suficientemente fuerte e intuitivo, para retomar eso que quise ser al ser creado y puesto aquí.


 

Gracias por este fin de semana: 06 y '7 de diciembre del 2008.

Wednesday, November 19, 2008

El eneagrama, el heptagrama y yo (parte 4)

Hoy abarco la tercer reflexión que me hago a partir de lo aprendido en el curso de semiología, en lo del eneagrama y todo lo demás: necesito dejar de ser marcial y moverme a lo jovial.


 

Aghh, es una tarea muy difícil. El ser marcial me describe como una persona que gusta (o más bien que exige…) del control, en todo, TODO lo que le rodea: gente, amigos, trabao, reloj, en fin, es horrible. Vives con un reloj interno que aun durmiendo, sigue sus funciones. Despierto en la noche y se perfectamente qué hora es.


 

Esto ha traído muchas consecuencias, positivas y negativas.


 

Positivas en el sentido de que he sido una persona que siempre sale a buscar lo que quiere, nunca he esperado a que me den algo (cariño solamente…lo material siempre ha estado resuelto…y es uno de mis grandes problemas). Siempre me he propuesto metas, y siempre las alcanzo. Me gusta dirigir y lo hago bien, me han reconocido por ello.


 

Negativas: el control y la necesidad de tenerlo te lleva a gastar energía, mucha energía. Eso trae consecuencias que ahora tengo: presión arterial alta, colitis nerviosa…claro, no todo es como yo quiero, la gente a veces no es como yo quiero y hay que cargar con ello. El control demanda, el control no tolera.


 

La jovialidad es un polo al que debo moverme: requiere abrirse, y no solo "socialmente", sino mental, espiritual y amorosamente. Esto lo veo muy difícil. El hecho de ser marcial implica precisamente el poner una barrera blindada entre la gente y mis sentimientos. De niño vi que el tener sentimientos estaba mal. Por llorar me pegaban, por demostrar que quería a mis hermanas me pegaban, por reflejar debilidad bueno, era una paliza. Así que terminé por ahí de los 9 años pensando que mejor era no mostrar que había algo dentro de mí. El colmo se dio cuando me rompí el brazo izquierdo jugando futbol. Ni una sola lágrima fue permitida y vaya, de castigo no me llevaron al médico..."que se aguante" dijo aquél que ya perdoné, allá en Moroleón.


 

Así que es una tarea ardua. Dados los proyectos que mencioné en la parte 3 espero lo sea menos. A fin de cuentas tendré que abrirme para poder realizar esa idea de los chiles en conserva. Empezando porque he salido más, entre los trámites y ver ideas, materias primas y demás que necesito he tenido que desempolvarme, así que ahí la llevo. Todo está convirtiéndose en experiencia, y lo mejor de todo, es que es experiencia nueva.


 


 

Continuará…


 


 

El eneagrama, el heptagrama y yo (parte 3)


 

Continúo con el tema de la semiología.

En el artículo pasado mencioné quizá, los 3 principios más grandes que encontré ahí, desglosando el 1º (necesito perdonar para perdonarme). Hoy trataré de escribir sobre el 2º: no querer nada para saber qué quiero.


 

No querer nada para saber qué quiero.

Siempre he querido muchas cosas: materiales, espirituales, sexuales, en fin. Si me pongo a enumerar lo que he vivido persiguiendo no terminaría nunca, así que, en lo general por hoy.


 

Hace unos 10 años creí fervientemente en que lo que necesitaba era una carrera en una gran empresa. Pasé por IBM, por GE, por Mabe… consorcios buenos, de gente "nice", importante y que no pagaba tan mal. Luego de la salida de Mabe pasé por varios lugarcillos hasta que caí en SGS. Qué nefastez de empresa. Fue una desilusión enorme. Pero… gracias a Dios que pasé por ahí, porque entendí, en ese momento, que eso no era realmente lo que quería. Traigo a la mente lo que estoy leyendo en el libro de "La Enfermedad como Camino". Las personas vivimos tropezando, desilusionándonos para entender, tarde que temprano (ojalá, porque mucho no llegan jamás a ese lugar maravilloso) que la verdad es otra.


 

Esto lo menciono porque esos momentos han sido los únicos que me han hecho crecer. Los momentos en los que descubro que no soy más que un simple mortal, incapaz de cambiar nada, más que mi propia perspectiva. Ese es el mundo al que digo que muchos no logran llegar… quizá ni en la muerte. Y bueno, hoy vuelvo a enfrentar esa situación. En la UNITEC llegan las grandes promesas de cambios, de regímenes nuevos y dueños nuevos que como todos, exigen, perdón, esperan algo de uno, prometen y a la hora del matrimonio ¡zaz!, se dejan ver cual miserables son.


 

Pero qué belleza de oportunidad para mí, porque después del nubarrón descubro otras capacidades. ¿A la fuerza?, quizá, pero que al fin florecen. Aún no sé si me vaya a ir bien o no (¿por qué no?), pero al fin y al cabo, lo voy intentar.


 

¿Qué es lo que ya no quiero?

Dejo de querer todo lo que tengo: mi profesión, mis cosas, lo que me rodea. Dejo de querer la docencia, me ha dado muchísimo, pero es momento de dejarla de querer. Ya no la quiero, ya no me satisface, ya no es reconocida como una buena profesión, ni siquiera bien remunerada. Vaya, hasta vergüenza da ver a la lideresa… no de mi sindicato (el gay, si), pero al final de quienes pretendemos vivir de esto. Tampoco quiero seguir queriendo luchar por lo convencional (no siempre lo he hecho, al contrario creo). Tampoco quiero seguir queriendo tener jefe, depender de las decisiones de otro, sino de las que tome yo solo. Tampoco quiero seguir queriendo tener a alguien cerca, ni familia, ni pareja, ni amigos. Quiero dejar también, la marcialidad. Ya no puedo cargar con el futuro ni con el control de mi vida. No puedo más.


 

¿Entonces qué quiero?

¿Qué quiero entonces? Tomar otros rumbos, otros aires, soltar las nueces y arriesgarme de nuevo. Ya lo hice una vez: renuncié a la vida glamorosa de las empresas para irme a la docencia. Ahora quiero despojarme de la vida de la docencia para dedicarme a la mía. ¿Haciendo qué? Otras cosas, me pondré a cocinar, a vender lo que YO hago, lo que YO cocine. Ya tengo qué. Respecto a los otros renglones que señalé arriba, quiero ser más independiente, dejo responsabilidades en los cajones de los demás, si las toman bien, si no, ni modo, ¿no? (gracias Fernando). De la pareja, uyy escabroso tema. Quiero mucho a Jorge, en serio, pero igual que todos: espera sin dar. Dije que debo cambiar esa perspectiva en mi publicación anterior, así que ahora quiero dejar de esperar algo de Él. Si se da, bien, si no, ni modo, ¿no? (otra vez gracias Fernando). Quiero ser irresponsable por una vez en mi vida. Quiero dejar de pensar en el bienestar de los demás. Quiero dejar de enfermarme y de preocuparme. ¿Egoísta? Por Dios, más de uno de los que pudieran llegar a leer esto son peor que lo que estoy diciendo.


 

Acciones:

  • Empezar de nuevo. Los chiles (J) me dejarán lo suficiente (por cierto, hay jalapeños, serranos y chipotles). Primero el Siglo XXI y luego banquetes y restaurantes.
  • Darme a desear. Si quieren, que le lleguen. No que me rueguen… no es lo mismo.
  • Encontraré los síntomas a la colitis nerviosa: urge mediar el trabajo con el descanso. Me descuido mucho, no me divierto casi.
  • Primero yo, luego yo y después… ¿yo?

Continuará…


 

Tuesday, September 23, 2008

El eneagrama, el heptagrama y yo (parte 2)


 

Continúo con el tema de la semiología.

En el artículo pasado mencioné quizá, los 3 principios más grandes que encontré ahí: perdonar y perdonarme, no querer nada para saber qué quiero y dejar de ser marcial para moverme a la jovialidad.


 

Necesito perdonar y perdonarme.

Mencioné que aun cargo con nueces muy añejas que no me dejan sacar la mano de la botella para usarla en cosas más útiles. Tiré una muy pesada en Moroleón Gto. En fin. Las que me quedan van más allá de solo soltarlas. Traigo una muy difícil, que es perdonarme a mí mismo de ser como soy. Anoche repasé un examen psicométrico de los que se hacen en la empresas para ver si uno "sirve o no" (el Cleaver). Ahí muestro cómo me gustaría ser, así sin más: valemadrista. Para llegar a ello debo enfrentar algunos fantasmas, unos ya medio difusos, otros aún presentes en mis sueños:


 

  • El fututo. El futuro me aqueja, me descompone, porque estoy tratando, frenéticamente, de controlarlo, cuando ni siquiera sé si existe. He ahí el punto: si ni siquiera sé si existe, ¿qué caso tiene tratar de controlarlo? Lo que importa es el presente, hoy martes… es lo único seguro, concreto y palpable. Así que… ¿debería realmente "soltar" el futuro?
  • La responsabilidad: caray, estoy rodeado de gente irresponsable, y más que irresponsable, gente a la que no le importa equivocarse. Gente que tiene los medios para hacerlo sin que le pase nada, ¡NADA! Ahí está el jefe, ahí están mis hermanos, Jorge, ¡todos! ¿Por qué me preocupa tanto ser perfecto, tener todo en tiempo y forma?, quizá porque cuando me he equivocado, a mí sí me ha costado. Lo acabo de ver: cuidado con no cumplir UNA expectativa de un alumno porque te acordarás de él toda tu vida Ricardo…
  • Otra responsabilidad: no soy el único hijo de esta ¿"familia"?, ni mucho menos el marido de mi madre. ¿Porqué me he convertido precisamente en eso? Yo lo he permitido.
  • Tengo miedo de muchas cosas. De conocer gente, de hablar, de esperar algo de los demás. Todos esperan algo de mí, pero yo de ellos, ni hablar.

Creo que son mis principales "a perdonar" de mi mismo. Cosas sobre las que debo cambiar mi perspectiva, verlas de otra manera. En el eneagrama por ejemplo, precisan los autores en la necesidad de observarme en cada ocasión que caiga en uno de estos vicios para que, en la medida en la que me "chache" haciéndolos, analice el porqué de mis caídas. Lo haré… ya escribiré sobre lo que vaya viendo.


 

Continuará…

Thursday, September 18, 2008

El eneagrama, el heptagrama y yo (parte 1)

En estos días me encuentro sumergido en una de las reflexiones más profundas que he tenido que enfrentar en mi vida, dando la cara quizá a la pregunta más difícil: ¿qué voy a hacer conmigo de ahora en adelante?

Se juntan varias piezas, que francamente, no las vi venir, al menos no todas juntas:

  • Con más de 40 años de edad, el campo laboral se ha convertido en más que un campo, en un cementerio. Soy casi un cadáver para las empresas.
  • Mi carácter de marcial ya no da para más. Es demasiado grande la carga que llevo tratando de proveerme lo que quiero…y tratando de proveer a los demás de lo que esperan de mí. El querer controlar mi derredor es ya insoportable.
  • El esperar algo de los demás, de mí mismo y de Dios es un mero espejismo. He cosechado frustraciones como nunca en mi vida.

Enfrento todo esto como consecuencia de varios eventos: la semiología, el eneagrama, deudas, enfermedades graves y desilusión por vivir. ¿Por qué no me conformé con la carrera de ingeniero, viendo el futbol los fines de semana, llevando mentalmente la estadística con una cerveza en las neuronas? No, tenía que complicarme la vida, leyendo, aprendiendo y lo peor de todo, reflexionando sobre lo que veo, lo que vivo, lo que dejo de vivir, lo que me hace feliz y hasta sobre lo que sufro.

Es ya desgastante. Ya no puedo ni quiero seguirlo haciendo…pero ¿qué digo?, es justo lo que estoy haciendo. La realidad es que no puedo dejar de hacerlo.

Quizá la respuesta es hacerlo de una manera positiva, constructiva, no solo de negación ante los sucesos, sino de construcción ante nuevas opciones de vida. Manos a la obra.


 

En la semiología he visto pasar varias cosas, desde ejercicios prácticos hasta reflexiones sobre mi propia muerte. Hay que empezar con varias reflexiones a la vez, pero en orden:

  • Necesito perdonar y perdonarme. Cargaba aun nueces de hace más de 20 años. Al fin las dejé ir, qué bueno que pasé por Moroleón la semana pasada. Ahí empezó todo y ahí mismo lo pude terminar. ¿Ya se acabaron los perdones? No, para nada, pero quizá ese era el más pesado. Mi propio perdón está avanzado, pero el ser como soy aun necesita de ciertos cortes…con sangre, no hay de otra.
  • Necesito no querer nada para saber qué quiero. ¿Qué haría gratis, así, sin que me pagaran? Hace unos días escuche en mi casa de Querétaro algo parecido. Si quiere uno salir adelante es cosa de dejar de ser quien se es y empezar de cero. Duro, pero solo así…ha coincidido mucho esto en los últimos días, hasta en la película de Moliere: si no lo has hecho, invéntalo.
  • Necesito dejar de ser marcial para moverme a la jovialidad. Esto significa renunciar al control, renunciar al orgullo que me ciega y moverme hacia el disfrute de lo más simple de esta vida.


 

Continuará…


 

Wednesday, September 17, 2008

Hace unos días para muchos resultó quizá, hasta conmovedora, la marcha que se realizó en forma de protesta ante la ola de inseguridad y secuestros que se viven en el país. Como idea para llamar la atención de las autoridades resultó en cierta manera efectiva, ya que a raíz de ella surgieron varios compromisos de gobierno y personales alrededor de la nación.

Reflexionando sobre ello, añadí a mis pensamientos algo que no resulta para nada nuevo, pero que me hizo profundizar en el verdadero origen de los problemas de “inseguridad” a los que se reclama solución pronta.

Tomé algunos días para viajar de la Ciudad de México a Morelia y regresar vía Querétaro, para recorrer las autopistas de cuota en las respectivas rutas. Observé el comportamiento de quienes condujimos por esas vías en esos días y es de llamar la atención como nadie respeta nada, absolutamente nada: ni límites de velocidad, ni sentidos de dirección, zonas inseguras para rebasar, en fin. En los poblados (y vaya, en las ciudades tampoco), los semáforos parecen de adorno. Es casi un insulto para los demás el que uno respete la luz roja.

Menciono esto porque la impunidad no nace en las policías ni en las autoridades que se alían con los narcotraficantes o secuestradores. La impunidad nace en cada uno de nosotros y en la educación que recibió, y no en la de la escuela (también ya por demás señalada), sino en la que se recibe en casa.

Si nunca se enseñó a que el respeto por los demás empieza por respetarse a uno mismo, respetando señales de tránsito para a su vez, respetar la vida, ¿qué se puede esperar de una sociedad en su conjunto, que no valora la vida? La ley de “pasar rápido y antes que cualquiera” impera por donde sea en este país. Así que, ¿la marcha no debió empezar por el hogar de cada uno de los mexicanos, enseñando a respetarse y a respetar? Esto es un problema de cultura, de valores, de raíces y formas de pensar, no de exigencias para que las autoridades y las policías examinadas con “pruebas de confianza” ahora se porten bien.